La prensa de aceitunas de Tales

Aristóteles, para argumentar la superioridad del conocimiento teórico sobre la praxis, puso el ejemplo de Tales de Mileto que, harto de que sus convecinos le acusaran de perder el tiempo con sus disquisiciones que no iban a ningún sitio, predijo que el año siguiente sería uno especialmente bueno para las aceitunas, alquiló todas las prensas de aceite por un precio ridículo y se hizo millonario. Una vez demostrado que su conocimiento podía ser útil, no volvió a especular en el mercado agrícola y recuperó sus filosofías.

Carl Sagan en su mítica serie Cosmos hacía una presentación similar, mostrando lo úitil que puede ser el conocimiento teórico.
Recuerdo ver a Sagan argumentando esa lectura de Tales, y pensar que algo no encajaba. Si ahora mismo es bastante complejo predecir el clima de un año al siguiente, cómo narices iba a conseguirlo Tales, cuya máxima contribución al conocimiento es “Todo viene del agua”? Pero ahí se quedó todo. Algo no encajaba…

Y entonces viene el bastardo -con caiño- de Taleb con su Antifragile y todo tiene sentido. Tales era un antifragilista. No tenía ni idea de como iba ser el clima del año siguiente, pero observó que aumentar sus opciones era una buena jugada. Tenía muy poco que perder -alquilar las prensas para todo un año fuera de temporada le salió barato- y mucho que ganar si hacía un buen tiempo el año que viene.

También puede ser que Tales acertara por chiripa, pero la explicación de Taleb hace que la historia tenga sentido.

Fat Tony Versus Socrates

Recrear un diálogo socrático es un truco viejo en el mundo de la divulgación filosófica y científica. Pero hacía falta un Taleb y su Antifragile para poner a Sócrates a conversar con un garrulo especulador en moneda de New Jersey, Fat Tony, y  darle una paliza dialéctica a Sócrates y hacerle tragar su obesión por definir en detalle todas y cada una de las palabras que uno usa. Como muy bien le planta Fat Tony a Sócrates: “¿Necesita un bebé ser capaz de producir una definición exacta de qué es la leche para saber que  tomarla?”

Platón habría sido así uno de los primeros defensores del fragilismo: valorar la teoría por encima del conocimiento práctico y obsesionarnos por tener teorías perfectas capaces de explicar el mundo. Pero, ay, en el mundo van sueltos muchos cisnes negros…