El Dilema del Prisionero y el Doping

Actualmente hay un debate muy interesante en el mundo de las humanidades sobre el doping. Los argumentos son de corte metafísico y/o moral: ¿Cuál es la diferencia entre llevar unas gafas o tomar anabolizantes? Total, las dos son artificiales. O cuál sería la diferencia entre un legítimo uso de drogas -tomar paracetamol para el dolor de cabeza si tenemos partido después de una noche de resaca versus tomar anabolizantes.

Los legisladores han tenido también siempre una posición similar, de todo o nada. Recuerdo mi sorpresa hace un par de años al descubrir que un esquiador de snowboard había sido descalificado por tomar marijuana. Si la marijuana tenía algún efecto concreto en su performance, sería en negativo, no en positivo. 

Como han argumentado ya Taleb y Kahneman, nos cuesta mucho pensar fuera de nuestro contexto y traer a colación otras herramientas mentales que podrían solucionar el problema de una forma sencilla. Leyendo the Cartoon Introduction to Economics, me quedó claro que el problema es una cuestión de cooperación.

Los anabolizantes y toda una serie de drogas para mejorar nuestra performance física machacan nuestra salud. Pero si no tomas anabolizantes y los otros sí, no ganarás ni una sola medalla. Así, todos los atletas estarían mejor si ninguno tomara anabolizantes, pero si uno toma, entonces todos han de tomar. Es un ejemplo perfecto de dilema del prisionero. 

Bruce Schneier, en este artículo para Wired, lo explica estupendamente:

The doping arms race will continue because of the incentives: It’s a classic Prisoner’s Dilemma. Consider for example competing athletes Alice and Bob, who are individually deciding whether to take drugs or not. Alice thinks:

If Bob doesn’t take any drugs, then it will be in my best interest to take them. They will give me a performance edge against Bob. I have a better chance of winning.

Similarly, if Bob takes drugs, it’s also in my interest to agree to take them. At least that way Bob won’t have an advantage over me.

So even though I have no control over what Bob chooses to do, taking drugs gives me the better outcome, regardless of his action.

Unfortunately, Bob goes through exactly the same analysis. As a result, they both take performance-enhancing drugs and neither has the advantage over the other. If they could just trust each other, they could refrain from taking the drugs and maintain the same non-advantage status, without any legal or physical danger.

La normativa anti-doping sería entonces, simplemente una forma de forzar la cooperación. Y si intentas ir de freerider entonces el sistema te castiga descalificándote. No hay gran cosa más. No hace falta ir a la esencia del ser humano o discutir si las drogas son buenas o malas.

Lo más curioso de todo es que hay una gran cantidad de literatura sobre anabolizantes y el dilema del prisionero, pero no parece tener un gran efecto en las discusiones filosóficas sobre el tema…

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