El desierto de los Tártaros

De la lista de libros recomendados por Taleb que David nos presentó en un post anterior, decidí, tal como expuse en los comentarios, comenzar por “El desierto de los Tártaros” de Dino Buzzati. Lo he leído en traducción al polaco.

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Me he encontrado, para mi sorpresa, con una obra mayor de un lirismo poderoso. Es una historia en mayúsculas del fracaso de la vida humana y de su banalidad. Desde el primer momento uno siente la influencia de Kafka en el estilo y en el contenido. Del mejor Kafka, no de las imitaciones baratas.

Yo no conocía esta obra y no la conocería si no es por los comentarios de Taleb en “The Black Swan“. Sin embargo, es una obra importante en la historia de la literatura, considerada considera precursora del realismo mágico latinoamericano . Borges la incluye en su colección biblioteca personal y escribió un prólogo que no he podido encontrar y me encantaría poder leer.

Este libro lo tenía yo mezclado en mi mente con “Waiting for the Barbarians” the J.M. Coetzee. Y no es de extrañar porque ambas obras tienen un argumento muy parecido. Me tendré que leer el de Coetzee para ver donde están las diferencias.

En la contracubierta del libro debería poner: No leer en caso de depresión o en procesos de búsqueda de sentido a la vida.

La maldad del Peer Review

La investigación donde más disfruté fue sin duda, la que llevó a la publicación con Anna Estany de este libro: Eureka? Fue fascinante estar unos  meses de “observador residente” en un laboratorio de genética molecular y poder estudiar el proceso de desarrollo de un artículo.

En aquel momento no me di cuenta de lo problemático que resulta el sistema de revistas científicas, pero si observamos un efecto colateral muy pernicioso: el abuso del sistema del peer review para intereses personales. Aunque en el libro estudiamos solo un caso particular, la práctica, sin ser habitual, tampoco dista de ser anecdótica.

Básicamente, en el sistema de peer review uno va a recibir artículos que tienen mucho que ver con la investigación que uno está desarrollando. Imaginemos que te llega para revisar un artículo de un tipo -seguramente hasta sabes quien es, pues todo el mundo se conoce- que ha conseguido ya los resultados que tú llevas buscando un tiempo. De hecho, habías pensado en publicarlos en unos tres meses. Qué tentación retrasar la publicación pidiendo más datos, o la repetición de algún experimento, para así tener tiempo de acabar el experimento y publicarlo tu primero.

O, aún más perverso, tumbar artículos que tienen buenas ideas pero que presentan algún defecto formal y repetir esos experimentos -aprovechando un mejor laboratorio con un equipo de trabajadores-becarios casi esclavos y publicarlos antes que esa persona tenga tiempo de incluir todas las peticiones que -perversamente- ha puesto el revisor para tener tiempo de publicar antes.

El prejuicio no es solo contra el científico individual que se ve así privado del mérito de haber sido el primero, sino también contra la ciencia misma, pues un pequeño grupo de revisores  en cada campo dominan qué se publica y que no, en función de sus intereses, impidiendo que descubrimientos relevantes vean la luz.

Si juntamos todo, creo que está muy claro que la forma en que se publica actualmente la ciencia necesita una revisión profunda…