La perversa lógica de la escasez

¿Qué tienen en común un ejecutivo hiperocupado que trabaja catorce horas al día y pocas veces llega a los deadlines a tiempo, un pobre de la India que subsiste con dos dólares al día, y una persona solitaria, sin amigos ni familia? Según los autores de Scarcity, why having too little means too much los tres están dominados por la lógica de la escasez. Según argumentan de forma contundente en este libro, encontrarse en una situación importante de escasez de un recurso (dinero, tiempo, vida social) se apodera de nuestra mente y domina nuestras capacidades cognitivas, haciéndonos pensar una y otra vez en cómo tener más de ese recurso; nos pone en una situación de “tunneling” en la que sólo un tema concreto es relevante y nos olvidamos del resto y ello hace que, paradójicamente, nos hundamos más en la miseria, la sobreocupación o la soledad.

Es cierto que, bien administrada, la escasez es positiva y nos permite focalizar. Tener un deadline hace posible finalizar ese artículo que si no no acabaríamos nunca. Pero cuando se hace endémica, la focalización se transforma en tunneling, y entonces las cosas ya no funcionan como deberían. No somos capaces de hacer un cálculo sobre costes y beneficios y simplemente hacemos lo que según la lógica de la escasez es más saliente. Así dejamos de ir al gimnasio porque estamos “ocupados”, sin cuestionarnos los efectos que esa cancelación tendrá en la salud; pedimos un préstamo para poder pagar una deuda anterior sin plantearnos que en realidad lo único que hacemos es complicar nuestra situación económica en el futuro.

Para los autores, la causa central de esa fijación en la escasez es lo que en inglés  llaman “slack” y aunque según el diccionario se define como “relajado” o “flojo” ellos lo usan en el sentido de “espacio extra”. Los autores lo explican claramente con la metáfora de la maleta. Si tienes una maleta grande y vas de viaje unos días, puedes poner todo lo que quieras, incluso cosas que no tienes claro que vas a necesitar, como un jersey extra, o un par de libros más si te acabas el que llevas, pues te sobra espacio. Has puesto todo lo que querías en la maleta y aún te queda espacio libre por si quieres poner souvenirs de vuelta.  En ese caso decimos que la maleta tiene slack. En cambio, si tienes una maleta pequeña, has de ponderar muy bien que vas a poner o no. Tendrás que dejar inevitablemente algo que consideras vital porque simplemente no cabe en la maleta. Igual acabas sin llevarte ningún libro porque crees que el jersey es más importante…

Cualquier recurso importante como tiempo o dinero necesita de slack. Si tienes recursos económicos y se te pincha una rueda, no pasa nada, lo mandas al taller, te ponen la rueda nueva y a seguir. En cambio, si eres pobre, has de empezar a hacer cálculos, como en el caso de la maleta. ¿Puedo permitirme arreglar el coche? ¿Me quedará entonces dinero para la compra semanal? ¿O lo dejo aparcado hasta que cobre el mes que viene? Entonces tendré que ir al trabajo en transporte público y tardaré bastante más, con lo que me quedará menos tiempo. O quizas puedo simplemente ponerle un parche a la rueda que sale más barato, pero la rueda es vieja y volverá pincharse en breve, o algo peor…

Si tenemos slack en nuestro tiempo diario, podemos aceptar esa invitación de los amigos a tomar una caña y volver a casa más tarde a trabajar con un artículo. O si llega ese email recordándonos que teníamos que haber enviado una recensión desde hace una semana, no nos cuesta nada parar lo que estábamos haciendo, redactar esa recensión con tranquilidad y, una vez enviada seguir con nuestra planificación. En cambio, negociar esas situaciones en un contexto de sobreocupación es muy problemático. Si decidimos ir con los amigos a tomar esas cañas, lo más fácil es que no nos lo pasemos bien, pues estaremos todo el rato pensando en el puñetero artículo que ya va retrasado, y todas las otras cosas pendientes. 

El libro me está ayudando a replantearme mi actitud en relación al tiempo. Afortunadamente, mi situación económica es manejable, pero la de organización con el tiempo deja bastante que desear. Ha sido muy instructivo verse retratado controlado por la escasez y no haber sido consciente hasta ahora.

Seguiré explicando más cosas del libro en un próximo post.

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