Esto es lo que comenta Randy Schekman, premio nobel de medicina de este año, en un artículo en The Guardian. El sistema de incentivos y valoraciones académicas basados en el nombre de la revista de publicación hace que la actividad científica acabe centrada en tratar de publicar en revistas de prestigio y no en hacer buena ciencia (sin contar aquellos casos en que se pasa directamente al fraude).
Yo creo que la inmensa mayoría de los científicos son conscientes de esto pero nadie sabe muy bien como se podría recomponer el sistema. Este señor ya ha triunfado en la vida (es premio Nobel) y se puede permitir ciertas cosas que a un científico joven con ambiciones le representarían su muerte profesional.
Y si lo de Nature y Science es un tema peludo, lo de Elsevier requiere una acción inmediata.
Este señor tiene más razón que un santo. Uno habla con cualquier investigador un rato y rápidamente sale a relucir el problema principal, que no es la veracidad de lo que uno cree haber descubierto, o las posibles aplicaciones que tendrá, sino establecer el grado de novedad del descubrimiento para así plantearse el nivel de la revista a publicar y, una vez hemos establecido esto, de que forma se aderezan los datos para conseguir publicar en la revista en cuestión.
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