Putin en el Ritz

El año pasado, días antes de las elecciones presidenciales rusas aparece este video en Internet.

A mí me dejó sin aliento. Me acuerdo que después de verlo no sé cuantas veces seguidas, pensé “Mañana cojo el coche y me voy a Rusia” y comencé a mirar en GoogleMaps las horas de conducir para llegar. Resultaron ser excesivas. Pero ¿qué es esto y quién lo montó? En el primer momento nadie sabía nada y corrían diversas versiones por la red.

La más bonita sería pensar que es un regalo que le hacen a la novia sus amigos. Sería bonita pero sale demasiado la palabra “Putin” por ahí en medio para que esto no tenga alguna implicación política.

La canción que cantan es una versión tecno de un clásico de Broadway del año 29  “Puttin’ on the Ritz”, de la que se han hecho muchas versiones posteriores. Fred Astaire, por cierto, tiene una absolutamente magistral:

El caso es que la versión original era una parodia de los nuevos ricos que intentaban aparentar a base de comprarse ropa cara. Así pues hay quien supuso que esto era una movida alternativa preelectoral que trataba de criticar a Putin por su asociación con los poderosos del país y que intentaba ridiculizarlo tratándolo de pretencioso.

Pero la interpretación más plausible (y la que dan por hecha los comentarios actuales en la red, varios meses después) es que se trata de un montaje de propaganda política organizado por el propio Putin. Por una parte, cuanto más se mira (y he de reconocer que me he mirado este video muchas veces) más complejo y organizado parece y menos espontáneo. Por otro lado, y esto es lo verdaderamente importante, al ver este video uno entra en un estado de euforia y lo primero que piensa es lo cojonudo que es un país donde la gente se lo pasa así de bien y es capaz de organizarse para montar una fiesta descomunal de ese calibre. Un país que funciona, lleno de gente feliz y, por tanto, ¿para qué cambiar? Votemos a Putin.

Hace no mucho leí un post (no he sido capaz de recuperarlo) que argumentaba que todo el sistema de propaganda tradicional (spots en la tele, carteles de beba coca-cola, etcétera) estaba quebrado. Había dejado de funcionar desde hacía unos pocos años y los publicistas habían entrado en una zona desconocida donde todo estaba por inventar de nuevo.

Este video, en mi opinión, es una obra maestra de la propaganda política.

Y como curiosidad final, después de intentar cantar la canción y fracasar lamentablemente una vez tras otra, he descubierto que resulta ser una pesadilla musical, tal como descubrió Hugh Laurie antes de ser el doctor House.

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2 thoughts on “Putin en el Ritz

  1. Totalmente de acuerdo en que no es nada espontáneo. Esa capacidad de coordinación de los bailarines con la coreografía, las diferentes cámaras que aparecen… Me apunto a la hipótesis de campaña de publicidad política.

    Te falta la que es seguramente la versión más idiota, la de Mel Brooks en “Young Frankenstein”. No he podido encontrar en Youtube la versión de la película, así que aquí va la del musical:

  2. Pingback: Puttin’ on the Ritz para todos los gustos | El Pla Subtil

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