En defensa de los latigazos

Dos posts que merece la pena leer en detalle:

http://www.philosophersbeard.org/2012/07/why-prison-doesnt-work-and-what-to-do.html

http://chronicle.com/article/In-Defense-of-Flogging/127208/

Presentan una argumentación muy similar:

la cárcel, tal como está organizada hoy en día, es una monstruosidad.

No cumple con la función regeneradora porque los delincuentes, no sólo reinciden sino que, en muchos casos se convierten en delincuentes en la cárcel.

No cumple con la función de satisfacer el deseo de venganza de las víctimas porque éstas ven la cárcel como una especie de vacaciones pagadas que no compensa el mal que han hecho los reclusos.

Destroza vidas alejando a los reclusos de su contexto social aniquilando cualquier posibilidad de que, estando más de unos meses en la cárcel, uno pueda convertirse en un ciudadano funcional y productivo.

Por todo esto y mucho más, estos señores proponen que se proponga como opción a los condenados a cárcel la posibilidad de conmutar la condena por castigos físicos y que se haga una reconsideración global de la función y organización de las cárceles.

 

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One thought on “En defensa de los latigazos

  1. Muy interesantes los textos, y muy relevantes.
    Tengo un par de problemas, sin embargo, con la argumentación en el primer texto, pues en momentos interesados, deriva la argumentación original.
    Un aspecto que cuando se discute la función de las prisiones no se menciona -por obvio- es su función reductora del crimen. Si un criminal está en la cárcel, automáticamente no está en la calle delinquiendo. Y no está nada mal esa función. El autor reconoce esta posible función pero la descarta al apuntar que mucha gente que está en la cárcel no volverían a delinquir, aunque estuvieran en la calle, y pone como ejemplo la mujer que envenena a su marido para cobrar una herencia o por venganza. En primer lugar encuentro el ejemplo discutible, pues si alguien es capaz de matar a su pareja para heredar, esa facilidad de quitarle la vida a otra persona podría ser el síntoma de una falta básica de empatía que haga que escoja esa vía otra vez cuando las cosas no van como espera.
    Pero sobre todo, encuentro que hace trampa pues lo que se está discutiendo aquí es la eficiencia de las prisiones, y no a quien se manda a las prisiones. Por ejemplo, en Estados Unidos hay cantidad de gente en prisión por posesión de drogas. Una decisión ridícula que ataca libertades básicas de las personas, consigue que las prisiones estén sobrecargadas y convierte a personas normales en delincuentes. Pero el problema no es la prisión en si, sino la obsesión absurda de los americanos de criminalizar el consumo de drogas.
    Igualmente, cuando -a partir de Stuart Mill- argumenta que la pena de muerte es en realidad más humana que la cadena perpetua, parece olvidar la evidencia empírica. Los condenados a muerte hacen todo lo posible para seguir en el “corredor de la muerte” y no ser ejecutados, y llevan a cabo apelaciones de todo tipo. Para ellos, claramente, la cadena perpetua es mejor que la muerte…

    Pero coincido con el análisis general: la prisión no sirve ni como sistema de venganza ni como mecanismo de reinserción. Necesita una profunda revisión.

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