El manifiesto paleo

Me ha sorprendido agradablemente la lectura de The Paleo Manifesto de John Durant. Me esperaba algo más simplón, un listado de recetas y cuatro lugares comunes sobre los cazadores-recolectores, pero se trata de un libro muy legible, bastante bien argumentado y que me está haciendo replantear algunas de mis costumbres.

La tesis central se sostiene bastante: de la misma forma en que un animal del zoo pilla muchas más enfermedades y tiene una vida bastante más miserable que un compañero en libertad, nuestras revoluciones -agraria, industrial, informacional- nos han ido alejando cada vez más de nuestro hábitat natural y tomamos medicinas y buscamos nuevos hábitos para solucionar problemas de salud que en realidad nos hemos creado con nuestros estilos de vida.

Está muy bien argumentada, por ejemplo, la caída en desgracia que significó originalmente el paso a una sociedad agrícola, por los déficits alimenticios que conllevó, más la extensión de las enfermedades infecciosas por vivir hacinados sin higiene, así como la lectura que hace de normas de pureza religiosa como sabiduría tradicional para evitar la extensión de infecciones.

El autor peca en algunos momentos de eso que los anglosajones llaman “cherry picking” y no sé muy bien como traducir al español: cuando una evidencia científica está en contra de la dieta paleo, no tiene muchos problemas en cuestionar su fiabilidad, pero cuando quiere eliminar los frutos secos de la dieta, parece olvidar que los cazadores recolectores también recolectan frutos secos y esgrime evidencia científica de su dificultad de digerir e incluso de su toxicidad. Por haber, tiene hasta un ad Hitleram cuando, hablando del veganismo deja caer, como el que no quiere la cosa, que Hitler era vegetariano y que los nazis fueron el primer gobierno en aprobar leyes estrictas en favor de los derechos de los animales. Pero en general Durant argumenta y se defiende bastante bien.

El libro me ha recordado mucho algunas tesis en Antifragile sobre la vía negativa y el efecto Lindy. Y, buena parte de las ideas sobre dieta que lanza allí Taleb -ayunos, potenciar los alimentos naturales, no comer a intervalos regulares, variar el tipo de alimento en función del día, olvidarse de eso de que el desayuno es la comida más importante del día, etc. se recogen también en este manifiesto paleo.

Y bueno, no creo que me ponga a cazar nunca, pero hago la promesa aquí de reducir carbohidratos, andar mucho más, y aprovechar todas las oportunidades para estar en ambientes naturales y tomar mucho más el sol.

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4 thoughts on “El manifiesto paleo

  1. Los comentarios de Taleb con el tema del desayuno me abrieron los ojos. Yo siempre había me había creído eso de la importancia del desayuno y ahora entiendo un montón de cosas que no entendía.
    Una batallita personal que creo relevante.
    Yo llevo una bomba de insulina que, si no como nada, me mantiene el nivel de glucosa estable durante todo el día a base de inyectar 0.3 u insulina por hora. A partir de las 3 de la madrugada, sin embargo, la glucosa de forma espontánea se dispara y, para evitarlo, la bomba está programada para pasar de 0.3 a 0.7 u/hora, es decir más del doble, desde las 3 hasta las 8. Y no solo eso, por la mañana, la cantida de glucosa del desayuno es menos de la mitad que la comida y la cena y, sin embargo, para procesarla necesito la misma cantidad de insulina.
    Sin ningún género de dudas, a mi cuerpo le importa un bledo que en los últimos 2.000 o 3.000 años mis antepasados hayan podido desayunar. Toda mi bioquímica hormonal se prepara para levantarme y no desayunar y mantener un nivel de glucosa suficiente para la actividad matinal sin necesidad de comer nada.
    Imagino que al resto del mundo le pasa lo mismo, pero sin la diabetes no se hace tan evidente.

  2. Bueno, no se si inspirado en “El manifiesto Paleo”, pero no hace mucho leí un sistema de entreno que recomendaba (con precauciones) hacer ejercicio por la mañana antes del desayuno. El razonamiento es que de esta manera el cuerpo echa mano mucho antes de las reservas de grasas del organismo ya que dispondrá de pocos hidratos de carbono que metabolizar. Cuando lo vi me pareció extraño y pensé en las pájaras que se podrían coger. Sin embargo lo he probado varias veces saliendo a correr en ayunas y he de decir que no he tenido ningún problema. No se si es algo que recomendaría para todo el mundo, pero ahí está mi experiencia

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