Tratamientos innecesarios. Incentivos Perversos

Mish’s Global Economic Trend Analysis, uno de los mejores lugares de la red para entender lo que está pasando en la economía, dedica un post al perverso sistema de incentivos en la práctica médica en los USA.

En un caso explica como los urólogos tienen mayor tendencia a enviar a pacientes con Cáncer a radioterapia cuando disponen ellos mismos del equipamiento y van a sacar beneficio del tratamiento.

One third of men whose doctors own radiation equipment get the therapy at a cost of about $35,000 per treatment course. The same doctors prescribed the therapy for just 13 percent of their patients before they had their own equipment and could profit directly

En otro ejemplo nos explica cómo algunas clínicas se dedican a realizar de manera sistemática complejas intervenciones como la fusión espinal en muchos casos en que no están indicadas.

More than 465,000 spinal fusions were performed in the United States in 2011, according to government data, and some experts say that a portion of them — perhaps as many as half — were performed without good reason.

Este tipo de problemas no los tenemos con el sistema sanitario público español. Hay otros, por supuesto. La cuestión de cómo se ha de organizar la sanidad es peluda. Por un lado no es trivial en absoluto y, por otro, se cae enseguida en pasiones ideológicas que nos nublan el entendimiento. No es evidente que un modelo público sea la mejor de las opciones pero está bastante claro que el modelo americano no es el camino a seguir. Quizá haya que mirar a Singapur:

Singapore has “one of the most successful healthcare systems in the world, in terms of both efficiency in financing and the results achieved in community health outcomes,” according to an analysis by global consulting firm Watson Wyatt.

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El manifiesto paleo

Me ha sorprendido agradablemente la lectura de The Paleo Manifesto de John Durant. Me esperaba algo más simplón, un listado de recetas y cuatro lugares comunes sobre los cazadores-recolectores, pero se trata de un libro muy legible, bastante bien argumentado y que me está haciendo replantear algunas de mis costumbres.

La tesis central se sostiene bastante: de la misma forma en que un animal del zoo pilla muchas más enfermedades y tiene una vida bastante más miserable que un compañero en libertad, nuestras revoluciones -agraria, industrial, informacional- nos han ido alejando cada vez más de nuestro hábitat natural y tomamos medicinas y buscamos nuevos hábitos para solucionar problemas de salud que en realidad nos hemos creado con nuestros estilos de vida.

Está muy bien argumentada, por ejemplo, la caída en desgracia que significó originalmente el paso a una sociedad agrícola, por los déficits alimenticios que conllevó, más la extensión de las enfermedades infecciosas por vivir hacinados sin higiene, así como la lectura que hace de normas de pureza religiosa como sabiduría tradicional para evitar la extensión de infecciones.

El autor peca en algunos momentos de eso que los anglosajones llaman “cherry picking” y no sé muy bien como traducir al español: cuando una evidencia científica está en contra de la dieta paleo, no tiene muchos problemas en cuestionar su fiabilidad, pero cuando quiere eliminar los frutos secos de la dieta, parece olvidar que los cazadores recolectores también recolectan frutos secos y esgrime evidencia científica de su dificultad de digerir e incluso de su toxicidad. Por haber, tiene hasta un ad Hitleram cuando, hablando del veganismo deja caer, como el que no quiere la cosa, que Hitler era vegetariano y que los nazis fueron el primer gobierno en aprobar leyes estrictas en favor de los derechos de los animales. Pero en general Durant argumenta y se defiende bastante bien.

El libro me ha recordado mucho algunas tesis en Antifragile sobre la vía negativa y el efecto Lindy. Y, buena parte de las ideas sobre dieta que lanza allí Taleb -ayunos, potenciar los alimentos naturales, no comer a intervalos regulares, variar el tipo de alimento en función del día, olvidarse de eso de que el desayuno es la comida más importante del día, etc. se recogen también en este manifiesto paleo.

Y bueno, no creo que me ponga a cazar nunca, pero hago la promesa aquí de reducir carbohidratos, andar mucho más, y aprovechar todas las oportunidades para estar en ambientes naturales y tomar mucho más el sol.

Jeff Bezos’s Reading List

David comentaba el principio de toma de decisiones de Jeff Bezos (CEO y creador de Amazon) en su post: Me arrepentiré cuando tenga 80 años?

Mucho se habla de Bezos últimamente a raíz de la publicación de un libro contando su historia: The Everything Store.

En ese libro presenta una lista de los 12 libros que él considera fundamentales y que hace leer a sus ejecutivos de alto nivel.

Listas de libros “imprescindibles” hay a patadas y no hay que hacerles mucho caso. Ahora bien, cuando uno se encuentra en una lista de 12 libros, 2 títulos que uno considera obras maestras de la ficción y no ficción respectivamente y otro libro que está en la pila de libros comprados esperando a ser leídos, merece la pena echarle un vistazo a ver si se pesca algo interesante.

Las obras maestras:
The black Swan (qué sorpresa! :))
The remains of the day de Kazuo Ishiguro.

El que está en la pila:
The Mythical Man-Month, by Frederick P. Brooks Jr.

Me arrepentiré cuando tenga ochenta años?

Por lo visto, esa es la pregunta que se hizo Jeff Bezzos a mediados de los noventa y que llevó a abandonar un trabajo estable en Wall Street y crear amazon.com. Su razonamiento fue el siguiente: cuando tuviera ochenta años seguro que no se arrepentiría de haber dejado un trabajo anodino, que daba dinero pero que no le satisfacía intelectual o emocionalmente. En cambio, sí se habría arrepentido de no haber intentado al menos hacer algo en esa naciente World Wide Web en la que estaba convencido de que estaba el futuro.

No parece una mala heurística para tomar grandes decisiones…

Corea Gangnam Style

Gangnam resulta ser el distrito de lujo de Seúl donde todo el mundo sueña con vivir y donde todos los padres intentan desesperadamente enviar a sus hijos a estudiar con la esperanza de que puedan ingresar en la élite.
The Economist ha preparado un reportaje sobre las dos coreas donde incluye un artículo en que habla de la competitividad brutal de la sociedad surcoreana. Corea del sur parece tener una diversidad de ocupaciones muy limitada y ello hace que todo el mundo se concentre y compita en unos sectores muy concretos:

South Korea’s success has been deep but not wide. Almost half of its population lives, works and competes in Seoul. Its occupational structure is also narrow. The number of professions in South Korea is only two-thirds of the number in Japan and only 38% of that in America.

El sentido de competitividad de la sociedad coreana está más allá de cualquier cosa que podamos imaginar los europeos.

South Korean parents will not even embark on having a child until they are sure they have the resources to groom it for success. As a result, South Korea suffers from a shortage of happy mediocrities, countercultural rebels, slackers, dropouts and eccentrics. These people, in effect, remain unborn.

En este contexto aparecen el concepto de “madres tigre” asiáticas que se hicieron famosas con el libro de Amy Chua Battle Hymn of the Tiger Mother que, por cierto, fue malinterpretado en occidente como una apología de la educación ultra-estricta oriental cuando, en realidad, es una reflexión de una madre que se siente fracasada con la misma y se mueve hacia el concepto occidental de educación.
No puedo imaginar una concepción más alejada de mi forma de entender la educación de un niño. Se ha hecho mucha publicidad últimamente a estudios que parecen asociar la educación tipo tigre con bajo rendimiento y problemas emocionales. Pero son estudios en familias asiáticas en América y quizá no son extrapolables a las circunstancias en Asia.
Gangnam Style, la canción, pretende ser una parodia del tipo de nuevos ricos prepotentes que corren por aquel barrio de Seúl. Seguramente todo es verdad pero, viendo el video y la movida que tienen organizada, no estaría de más pasar una temporada por allí.

Big Brother

Estoy comenzando a hartarme de que, aunque no esté logado en Google, en cuanto hago una búsqueda con el navegador sobre un tema, comienzan de forma inmediata a aparecer anuncios relacionados con ese tema en las páginas que consulto.

Es una sensación muy desagradable. Mis búsquedas y todo lo que hago con Google quedan registradas por ahí con mi número de IP.

En el post 7 alternative search sites that respect your privacy nos proponen alternativas a Google para poder escapar de este infierno. Igual las pruebo.