El efecto Lindy

Una de las ideas de Antifragile a la que estoy dando más vueltas es “el efecto Lindy”, la idea de que un objeto informacional -una tecnología, un libro, una especie animal versus un individuo concreto- cuánto más tiempo lleva sobre la Tierra, más seguros podemos estar -en términos generales- de su continuidad en el futuro. En cien años, es razonable suponer que seguirá existiendo el vino, pero nada nos garantiza que sigan habiendo smartphones y mucho menos, camisetas con bigotes pintados, aunque ahora sea lo más trendy.
Y me ha hecho reflexionar sobre mi propia neomanía. Seguramente emponzoñado por unos profesores que convertían la lectura de los clásicos en una tortura, mi tendencia es leer libros cuanto más nuevos mejor, de “estar en la última” -aquí influenciado por esta tendencia general que nos aboca Internet y nuestra sociedad neófila. Pero Taleb me está haciendo pensar que quizás las cosas ultrahype que dicen los superconferenciantes de TED ya están dichas -y mucho mejor- en autores clásicos.
Creo que voy a recuperar como mínino Séneca -Taleb hace una gran presentación y he de confesar que no he leído nada de él- y Hume -Taleb no lo menciona de momento, pero veo mucha sintonía entre sus objetivos.

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4 thoughts on “El efecto Lindy

  1. No menciona a Hume en “Antifragile” pero en “The Black Swan” nos dejó esta perla:

    “Hume wrote with such clarity that he puts to shame almost all current thinkers, and certainly the entire German graduate curriculum. Unlike Kant, Fichte, Schopenhauer and Hegel, Hume is the kind of thinker who is SOMETIMES read by the person mentioning his work”.

  2. Yo siempre he aplicado un efecto Lindy a la literatura y desconfío de lo nuevo porque quiero dejar que el tiempo me haga un filtro de lo que vale la pena. Las pocas veces que he intentado leer “bestselers” de ficción me han resultado vomitivos.

    En cambio, y no sé muy bien por qué, los “bestselers” de “non fiction” me suelen parecer estupendos y algunos de los mejores libros que he leído en los últimos años han sido líderes de vendas mundiales: Taleb, Jared Diamond, Tim Harford, etc…

    Repito, no acabo de entender por qué.

    • A mí me sucede lo mismo. He podido acabar alguno de esos best-sellers de ficción tan recomendados, porque básicamente están diseñados para que quieras llegar al final, pero la sensación final es “vaya pérdida de tiempo, y vaya mierda de libro”.
      Pero con la no-ficción me pasa lo contrario: los nuevos los disfruto horrores, y encuentro mucha información relevante. Pero también hay mucha bazofia suelta por ahí: pienso en esa caterva de libros que se excusan en la mecánica cuántica o las neurociencias para decir animaladas, libros de auto-ayuda infumables como “The Secret”, etc. Quizás es que tenemos una mejor heurística para eligir no-ficción…
      De todas formas, Taleb no se refiere tanto al ensayo de no-ficción como a un paper técnico, y -al menos por lo que hace a la filosofía- yo estoy con Taleb. Mucho mejor leer a Hume que un Harvard-Soviet Academic que habla sobre causalidad, y que dice básicamente lo mismo pero con un lenguaje mucho más retorcido, lleno de referencias e increiblemente aburrido.

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